Elecciones europeas: una amenazante continuidad
“Errar es humano, pero perseverar en el error es diabólico”. Esta frase, que se le atribuye a San Agustín hace cientos de años, pareciera condensar como pocas lo que nos dejan los resultados de las últimas elecciones europeas. El panorama que dejó es relativamente el que se esperaba previo a los comicios: la victoria de las fuerzas conservadoras, el renovado impulso de los extremismos de derecha, los problemas de los progresismos para articular propuestas que entusiasmen (más allá del conclamado “miedo al fascismo”), y la profundización del desencanto de la población que no tiene una identidad partidaria arraigada y que titubeó entre el abstencionismo -casi la mitad de la población con derecho a voto no acudió a las urnas- y la elección de propuestas “antisistema” que chocan de frente con pilares importantes de la tradición democrática europea.